Pídeme y te daré
por herencia las naciones...

Si nosotros siendo malos, sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos, cuanto mas nuestro Padre...

Soy mas fuerte en
mi naturaleza, que en mi oficio...

Porque fuimos escogidos desde antes de la fundación del mundo...

SOLTANDO LA VARA

Roberto Corado (robertocorado) on Jul 21 2015

Estudio Apostólico:

INTRODUCCIÓN

El apóstol Pablo saludaba en todas sus cartas diciendo su nombre antes que el título que poseía y que el Padre le había otorgado, como haciendo referencia a la importancia de la persona antes que los nombramientos que se puedan tener.

Estoy completamente convencido que el Padre nos prefiere a nosotros que a nuestro llamado. Somos más importantes que nuestro mismo llamado o nombramiento.

Debemos ya por lo tanto, estar seguros que no somos siervos, somos hijos del Padre y que valemos más por lo que somos que por lo que hacemos.

DESARROLLO

Moisés respondió y dijo: ¿Y si no me creen, ni escuchan mi voz? Porque quizá digan: “No se te ha aparecido el Señor”. Y el Señor le dijo: ¿Qué es eso que tienes en la mano? Y él respondió: Una vara. Entonces Él dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra y se convirtió en una serpiente; y Moisés huyó de ella. Pero el Señor dijo a Moisés: Extiende tu mano y agárrala por la cola. Y él extendió la mano, la agarró, y se volvió vara en su mano. Por esto creerán que se te ha aparecido el Señor, el Dios de sus padres, El Dios de Abraham, El Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Ex 4:1-5

Notemos que Moisés iba apoyado en una vara en el monte Horeb donde fue llamado por el Padre para platicar con él.

Al igual que con Moisés, el Padre nos está llamando a cada uno de sus hijos para hablar con Él.

La vara de Moisés era su sustento, era su apoyo, era su soporte, su seguridad, su ayuda. Nosotros también venimos al Padre cuando nos llama, apoyados en nuestros trabajos, en nuestras profesiones, ministerios, etcétera.

Cuando el Padre habla a Moisés y le pregunta que tenía en su mano, lo hace refiriéndose precisamente en donde estaba apoyado, en su vara.

Durante cuarenta años esa vara había sido para Moisés su confort, su acompañante, y durante todo ese tiempo había hecho lo mismo con esa vara. Era toda su experiencia, era todo lo que sabía; ahora el Padre se refiere a ella no para permitirle a Moisés seguir en lo mismo, sino para que la tirara y creyera que Él iba a ser su soporte de ese punto en adelante.

Este estudio tiene con finalidad hacernos ver que debemos soltar de donde nos hemos apoyado siempre, ya que nada es de fiar aquí abajo.

El único soporte eterno y real es nuestro Padre. Apóstol Alex González

Moisés va a arriesgarse a tirar la vara para que de allí en adelante el Padre fuera su todo y también su tope, no hay nada más que Él.

Esa vara debía estar en el suelo, soltarla, dejarla, ya no depender más de ella, para que el Padre se manifestara plenamente en la vida de Moisés.

Es allí, delante de la presencia del Padre, donde vamos a tener que soltar nuestras varas y lo que creemos que es nuestro apoyo para que el Padre se manifieste y haga maravillas en nuestra vida. Podemos concluir entonces, que el Padre no necesita que tengamos algo en que apoyarnos como la vara de Moisés, para poder bendecirnos, transformarnos o levantarnos.

No estoy diciendo con todo esto que no es importante nuestra profesión, nuestro trabajo o nuestro ministerio. Estoy seguro que hay un tiempo que el Padre le permitió a Moisés llevar esa vara, como lo hace con nosotros permitiendo que nos apoyemos en las cosas que anteriormente mencionamos. Hay un tiempo para tener la vara en la mano, la profesión, el trabajo, los estudios; pero hay un tiempo también para soltar esa vara y abandonarnos en los brazos del Padre para que Él sea nuestro sustento, nuestro socorro, nuestro proveedor.

Podemos notar, que sin el contacto de la mano de Moisés, o sea, sin la intervención de hombre, el Padre hizo que la vara se volviera serpiente. Veamos, sin la intervención humana aparece lo sobrenatural y Dios permitiría luego que Moisés hiciera prodigios con la misma vara, habiéndola soltado delante de su presencia.

Esto nos enseña o nos revela, que debemos soltar las cosas en donde hasta este día nos hemos apoyado, hemos dependido y nos hemos refugiado. Debemos soltar estas nuestras “varas”, para que el Padre las toque con su mano y seguramente hará maravillas con ellas, para luego darnos el poder y la autorización de hacer prodigios con ellas.

Debemos buscar su presencia.

Apóstol Alex González

Anteriores:

PARÁBOLAS DEL REINO PARÁBOLAS DEL REINO
Estudio Apostólico: “PARÁBOLAS DEL REINO”

HABLANDO BIEN HABLANDO BIEN
Estudio Apostólico: “HABLANDO BIEN”

LA NATURALEZA DE ZAQUEO LA NATURALEZA DE ZAQUEO
Estudio Apostólico: “LA NATURALEZA DE ZAQUEO”

RECUPERANDO LO PERDIDO RECUPERANDO LO PERDIDO
Estudio Apostólico “RECUPERANDO LO PERDIDO”

Regresar


 

Sin Apóstoles no hay misterios revelados...

Apóstol Alex González